Ganar o Perder

Nuestra educación muchas veces nos lleva ha pensar que ganar es conseguir algo que nos de satisfacción, alegría y felicidad, pero has observado que las vivencias difíciles y duras, aquellas por las que un amigo nos puede decir, lamento lo que te está pasando, aquellas cosas por las que nos entristecemos o molestamos, nos pueden traer ganancia y crecimiento personal, pero esto sólo sucede si nos atrevemos a pasar por el duelo de la ausencia (ya sea de salud, de un ser querido, de un trabajo, etc), después de llorar la perdida y después de habernos animado a soltar desde lo más profundo del corazón, es decir no sólo de la boca para afuera.

 

Es ahí donde podemos entrar en el entendimiento profundo de la experiencia y salir enriquecidos, no voy a decir que esto sea fácil, pero es un proceso en el cual puedo empezar ha entrenarme, soltar aquello que no tengo, que formó parte de mi vida y empezar a pensar en lo que sigue.

 

Por supuesto, es el peor de los desafíos que implica ser un adulto sano y, sin embargo, no hay otro camino. Este es el coraje, esta es la fortaleza de la madurez, saber que podemos afrontar lo que nos pase, que inclusive podemos afrontar la idea de que alguna vez, nosotros mismos, no vamos a estar.

 

Quizás podemos, por el camino de entender lo transitorio de todos nuestros vínculos y "pertenencias", aceptar también algunas de las cosas que son más difíciles de aceptar; que no somos infinitos, que hay un tiempo para nuestro paso por este lugar y por este espacio.

 

Y aun así, atrevernos a confiar en la vida y vivir en plenitud, sabiendo que todo estará bien.